lunes, 03 de agosto de 2020
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Las “novenas” en honor de la patrona, una tradición que supera las limitaciones de la “pandemia”

ermita fachada
ermita fachada

Es una costumbre, una tradición ancestral que algunos historiadores sitúan en
le época de Fernando Muñoz y el matrimonio con la Reina Regente Maria Cristina,
hacia 1835-1840. La devoción que la familia Muñoz Sánchez, sentían por la Virgen,
cuya imagen se veneraba en el Santuario y a la que, el mas tarde Duque de Riansares
concedió el patronazgo en detrimento de los mártires Víctor y Corona, hasta entonces
patronos de la ciudad. De esa época, al parecer, tambien las procesiones romeras de
traída de la imagen (15 de agosto) y llevada (28 de Enero) que se conservan. Los
vecinos y vecinas que sentía la llamada de la fe y dedicaban pleitesía a Virgen que
dice la leyenda se apareció junto al rio “ánsares” a un pastor de nombre tambien
Fernando, no dudaron en comenzar su “peregrinar” al lugar donde se dice hizo su
“aparición” sobre una higuera que en el ábside del Santuario sujeta la imagen de la
virgen de los ánsares.
Ese peregrinar se convierte en las clásica “novenas”. Un acto de fe y devoción,
en el que de generación en generación se ha ido trasladando y que si bien desde el 28
de enero, fecha en la que se encuentra ya la imagen de la Virgen de Riansares en su
Ermita santuario, es a partir de mayo y hasta el 15 de agosto cuando se intensifican
las visitas con este ritual.
Se trata de cubrir a pie, andando en grupo mas o menos numeroso, no faltan
alguna de manera individual desde el caso antiguo por la “carretera de las cuevas”,
antigua carretera de Cuenca hasta el Santuario a pie, rezando el rosario. A la llegada,
la “novena” con una oración particular para cada uno de los nueve días, los Ave
Maria, una oración de “despedida” todos los días la mismas y peticiones del día por
ese “sacrificio” de haber realizado a pie el trayecto. Se realizan en ocasiones, por
ofrenda especial para alguna “petición” o en agradecimiento de alguna “gracia o don”
en nombre propios o por terceras personas.
Para el regreso, lo habitual, haber quedado con algún familiar y vehículos para
hacerlo con el medio de comunicación adecuado. No faltan quienes regresan al
pueblo a pie tambien, pero son los y las menos.
En los últimos años, posiblemente por el esfuerzo que hay que realizar en los
últimos km. En concreto en la “Cuesta de la Virgen”, con un pronunciado desnivel de
sobre un10% en apenas 2 km., se ha va imponiendo quienes llegan a la mitad del
camino, al inicio de esa vertiente, con vehículo, inician el ascenso mas frecos@ y

regresan de nuevo andando, pero ahora es descender, después de la lectura de la
novena.
Es por ello, que durante esta época, sobre todo en horario de mañana, primera
hora y tarde al anochecer a la puesta del sol incluso, se incrementa el numero de
peatones por los casi 5 km de asfalto que desde hace unos años es competencia
municipal. Precisamente esa parte de la antigua carretera de Cuenca, desde hace
muchas décadas ha sido objeto de proyectos, que hasta el momento no se ha hecho
realidad. Ya en el inicio de la década de los 80, lo recogía la revista local Malena, se
proyectó un “carril bici de ida y vuelta a la ermita” para dar seguridad a estos actos
marianos en esa ruta, entre enero y agosto. Desde entonces, casi todos los
Ayuntamientos han pensado en ello, pero hasta el momento, la carretera “es un
espacio compartido” con limites de velocidad, que no siempre se cumple y con riesgo
continuado de accidente, por fortuna no hay que lamentar hasta el momento.
El último proyecto con fondos de Diputación Provincial parecía ser el
definitivo, al menos para comenzar los trabajos de ese carril, esa zona que diera
seguridad a peatones e incluso bicicletas, que al margen de la calzada se pudiera
construir, pero de momento, pese a celebrar el pasado año ya un pleno de “urgencia”
había dotación presupuestaria de Diputación, al parecer, todo sigue igual, sin
comenzar a desarrollar ese carril que diera la seguridad que cuando, como ahora los
grupos realizan las “novenas” siguen sin tener, aunque eso si, se extreman las
precauciones máximas en todo momento.

JESUS GABALDON NAVARRO

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