Lunes, 09 de diciembre de 2019
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El domingo 17 de noviembre se inaugurarán las placas con los nombres de las 316 personas que murieron víctimas de la dictadura en la Prisión Central Monasterio de Uclés entre enero de 1940 y enero de 1943

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El próximo domingo 17 de noviembre a las 11:30 de la mañana en el cementerio de Uclés, carretera a Paredes de Melo, se inaugurarán las placas con los nombres de las 316 personas a las que la dictadura arrebató la vida en la Prisión Central Monasterio de Uclés entre enero de 1940 y enero de 1943.

Desde que se construyó el panteón para alojar los restos exhumados entre 2005 y 2007 en el improvisado cementerio de la Tahona, una improvisación que duró 70 años, muchas han sido las vicisitudes acontecidas; gracias a las donaciones recibidas en las actividades que organizamos y al trabajo voluntario se han podido realizar las muy necesitadas labores de mantenimiento del panteón y ahora, gracias a una donación de Leocadio De la Torre, de Torrubia del campo, hacer y colocar las placas. Permítannos contarles la historia.

El padre de Leocadio, Juan de la Torre, fue fusilado en Uclés el 17 de febrero de 1941 junto con otros 11 compañeros. Leocadio, como tantísimos otros, llevaba toda la vida intentando recuperar sus restos y cuando comenzamos a trabajar en Uclés solicitó su identificación y recuperación. Aquella marea de memoria de comienzos de los 2000 fue una llama de esperanza para tantas familias interesadas en recuperar los restos de sus seres queridos. Juan fue uno de los identificados en la primera fase de ADN de los exhumados de Uclés. Cuando entregamos los identificados en marzo de 2012, Leocadio decidió que reposara con sus compañeros en el Panteón. Pudo tener su duelo por el padre perdido 71 años después. El verano de 2016 Leocadio murió y sus hijas decidieron depositar sus cenizas en el panteón junto a los restos de su padre, donde reposan ambos hoy. Antes de morir dejó dicho que él costearía las placas a todos los que tuvieron el mismo fin que Juan.

El trabajo de la identificación de la cárcel de Uclés sigue inconcluso gracias a la política de cero euros presupuestados desde 2011. Se exhumaron también cerca de 150 personas que habían muerto en la Clínica Militar nº1 de la Agrupación de Hospitales Tarancón del Ejército Popular de la República Española. Hace unos meses la hija de Cipriano García Serrano, natural de La Higuera de Arjona (hoy Lahiguera), Jaén, teniente de la 68 brigada se puso en contacto con nosotros buscando datos de su padre, muerto en Uclés tras ser herido en Teruel. Y la semana pasada la sobrina del soldado de la 231 brigada Diego Casado Peralbo, natural de Villar Alto, Córdoba, con la misma intención. Para identificar a Cipriano y a Diego hay que contrastar el ADN de los familiares con el de los 150 exhumados. Se sigue negando el pan y la sal a aquellos que perdieron a sus familiares violentamente durante la dictadura y a aquellos que quieren recuperar los restos de sus familiares muertos en Guerra, se les sigue negando el duelo que les hurtaron hace ya demasiado tiempo, en definitiva, se sigue prolongando el castigo que la dictadura les impuso más de cuatro décadas después de su finalización formal.

Y quienes exigen respeto por los restos del dictador y sus adláteres no dejan de insultar y difamar, de no respetar a sus víctimas. Su hipocresía no tiene límites cuando afirman, tanto el centro derecha como su escisión más montaraz, que les parece bien que quien busca a sus familiares desaparecidos lo pueda hacer. ¿Recuperarlos con 0 euros? Ya en 2009-10 cada muestra de ADN de los restos de Uclés costaba 350 euros. Y mientras tanto, por si se olvida, el único juez que intentó que esto se hiciera a través de la justicia española, con excelentes medios y profesionales, sigue inhabilitado. Hablando de ceros. ¿Y la Junta de comunidades de Castilla la Macha? No ha estado, ni está ni se la espera.

Nos llaman sembradores de odio; ¿Dónde está el odio en estas líneas? En el mismo sitio que la bondad de los acusadores.

 

Nadie ha muerto.

Todos cuidan el porvenir

atrás.

Juan Gelman.

ARMHCUENCA

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